lunes, 7 de junio de 2010

Directo a la basura! -Tortilla Guppy-

Es hora de publicar el primer directo a la basura!. Lo prometido es deuda. Me gustaría empezar con todo un clásico que seguro a más de uno os resultará familiar por aquello de la fiebre de la espumitis, efectivamente, me estoy refiriendo al sifón ISI.

Desde el momento que cae en nuestras manos el juguetito, se apodera de nosotros la espumitis, ese deseo incontrolable de convertirlo todo en espuma. Sea lo que sea. A las dos primeras espumas que haces te das cuenta lo complicado que es el tema en cuestión.

La metedura de pata de una de las primeras espumas que hice fue por partida doble y es que ese día lo bordé. Me explico. Encontrándome en la cocina con el sifón entre manos, una despensa llena de conservas y acompañándome un total desconocimiento en la materia a tratar, no se me ocurrió otra cosa que abrir una lata de exquisitas sardinas, batirlas y mezclarla con ahora mismo no me acuerdo qué.

Os lo digo como amigo, como colega, compañero... como ustedes queráis, pero nunca bajo ningún concepto batáis una lata de sardinas y ni mucho menos intentéis hacer una espuma con el resultado. Eso si, si lo habéis hecho y no habéis perdido la visión al probarlo mandadme un mail y contadme cómo lo habéis hecho, no estoy de broma, hacedlo.

Pero el problema no queda ahí, lo que tiene delito es lo de ahora. Imaginaos una tortilla de patatas, doradita por fuera y jugosa por dentro, si, mi madre había hecho una tortilla para que mi hermano y yo nos la tapiñáramos en la cena. Estúpido de mi, no se me ocurrió otra cosa que verter esa mierda de espuma sobre la tortilla pensando que lo que saliera del aparato fuese comestible. Joder metí sardinas, qué diablos salió de allí?!!!

El hedor era insoportable. Habéis paseado por un puerto pesquero a media tarde? No sé ustedes pero a mi me dan arcadas, de hecho una vez hasta poté. Y como era de esperar el sabor no iba a ser menos. Cuando metí un trozo de tortilla con esa bazofia (que por cierto era de color gris!!!) es cuando me di cuenta que no es ético jugar a ser Dios. Qué monstruo de las profundidades había creado.

No sé muy bien como explicarlo, me es difícil describirlo, pero la sensación que tuve al ver la tortilla deslizarse desde el plato al cubo de basura fue digna de secuela mental, algo me dice que tendré que contárselo a un psicólogo en un futuro. A toda esta dantesca ceremonia había que añadirle los insultos, improperios y demás injurias de mi hermano que contempló la escena entre sollozos

Ese día aprendí una gran lección, probad antes todo lo que hagáis antes de añadir a una tortilla.

2 comentarios:

  1. ¡¡¡DIOS!!!

    Qué puta genialidad de post. No me reía tanto leyendo desde que leí lo de las Yayitas. Casi incluso que lo supera!! :D

    Bravo, sigue contando 'Directo a la basura', geniales!! Pa cuando el del huevo frito con Cola-Cao???

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  2. ...jajaja, lo he vuelto a leer y no dejo de reirme, y es que el momento fue la leche. Ya pronto subiré otro directo a la basura... que hay más de uno!!!

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