Si me hubieran dicho hace tan sólo cinco años que la garra "low cost" de la marca blanca terminaría por alcanzar también a los medicamentos no lo hubiese creído. Si ya es duro dar de merendar a un hijo galletas carrefour discount no quiero imaginar lo que tiene que ser darle "eso que es igual que la aspirina".
Los listos que dicen que son exactamente lo mismo porque es el mismo principio activo, son los mismos listos que piensan que las galletas Discount, las pizzas Hacendado o los yogures Lidl son los mismos que las marcas reconocidas que lo fabrican. Realmente creo que este pensamiento es ya caduco, y son pocos los que aún lo piensan.
Pero ahora ocurre lo mismo con las medicinas, como son el mismo principio activo son todas iguales. Lo que la gente no sabe es que además de los productos o marcas, también se patentan los procesos industriales, de hecho son tan importantes que las patentes industriales llegan a ser alto secreto y están custodiadas bajo medidas de seguridad importantes. Todo el mundo (que disponga de laboratorio) sabe cuál es la fórmula de la Coca-Cola, lo que nadie sabe es el proceso industrial al que ésta se somete para su fabricación. ¿A qué temperatura se añade la glucosa?, ¿es antes que la esencia?, ¿hay que removerla o hay que dejar reposar?, ¿qué tipo de material es exactamente el tanque que lo contiene?. Hay mil factores que influyen en el producto final y su sabor y propiedades dependen de cualquier detalle por pequeño que sea.
Con los medicamentos ocurre exactamente igual, no todo es el principio activo, seguro hay más componentes que mejoran y complementan el producto final y además hay un proceso industrial detrás de su fabricación que los hace únicos.
Lo que más me fastidia de todo esto es el poco valor que cierta generación le está dando a los productos de toda la vida. De pequeño recuerdo que en verano era mi abuela la que bajaba a la piscina a las seis y media de la tarde para darnos la merienda, el Colacao en ese vaso de plástico tenía un sabor inmejorable, y lo acompañábamos con media viena con salchichón (que no salami) o simplemente mantequilla Tulipán.
¿Por qué muchas personas están criando a sus hijos al margen de las marcas de toda la vida? No me vale el motivo económico ya que seguramente sólo un 3% lo haga por verdadera necesidad. Cuando eramos pequeños y nos poníamos malitos nuestros padres nos cuidaban con Clamoxyl, no con una cosa que era "lo mismo", y cuando teníamos un dolor terrible sólo nos lo calmaba el Nolotil, no una cosa que era "lo mismo".
Hablo con sinceridad, una de las cosas que más me molestan de las marcas blancas, además de su mediocre calidad, es que han destrozado en su totalidad la tradición gastronómica que formaba parte de nuestras vidas y que generación tras generación nos han ido inculcando nuestros padres y abuelos.
Es una sensación inexplicable, como cuando escuchamos The Final Countdown de Europe, o cuando vemos la película de Cazafantasmas o Sólo en Casa, hay algo que se activa dentro de nosotros para recordarnos que fuimos muy felices, todo gracias a recuerdos que están plagados de productos, y con ellos sus marcas.
No me imagino a los niños de hoy día en un futuro diciendo, "¿os acordáis de las salchichas del Lidl o el chocolate Carrefour Discount?" Dios es horrible, nuestro recuerdo tiene Nestle, Oscar Mayer, Tulipán, Danone, Phoskitos, Colacao, Coca-Cola y Fanta, nuestros recuerdos están plagados de colores y sabores.
Productos como el Clamoxyl, Nolotil, Efferalgan, Aspirina, Termalgin... nos han curado, nos han bajado la fiebre y nos han quitado el dolor de garganta. Por supuesto que seguiré comprándolos y consumiéndolos, nunca les daré la espalda por ahorrarme unos cuantos perros céntimos. Ahora que llega el frío y con él los resfriados, dolores de cabeza y fiebres, yo sin duda continuaré la tradición.
1 comentarios:
El exceso de Clamoxyl en nuestra vida ha sido un no parar!!! Valia tanto para una gripe como para una amigdalitis... mano de santo
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