sábado, 19 de septiembre de 2015

Septiembre: kilómetro cero.

Siempre he visto el mes de septiembre como el verdadero punto de partida para cambiar y proponerse nuevos horizontes, el cambio de año posiblemente sea más significativo por la fecha, pero el verdadero punto de inflexión no lo marca un número en el calendario, sino el cambio de hábito y clima.

El cambio de estación siempre nos va a afectar más que el cambio de año, con el final del verano comienza una nueva etapa, un nuevo curso, una nueva dieta, en mi caso siempre he visto el cambio de año como ese examen de conciencia que nos dice, ¿cómo llevamos esos nuevos propósitos que nos marcamos al final del verano, los vamos cumpliendo o no?

Creo que un cambio en la alimentación es el común de los deseos acompañado de un incremento en la actividad física, en mi caso esto último es lo que más me cuesta ya que la alimentación suelo llevarla bastante bien, para mí la llegada del frío es la llegada de las cremas de verduras, las cuales me encantan, así que si te pasa como a mí y comes todos los días verduras no te costará mucho cuidarte un poco más.

Pero no nos engañemos, con septiembre no llega el fin de los excesos, aunque parezca precipitado decirlo, tenemos las navidades a la vuelta de la esquina, y en mi casa la veda de ibéricos se abre muy temprano, aunque siendo sinceros creo que nunca se cierra del todo.

Mi asignatura pendiente es el pescado, y no es porque no me guste ni mucho menos, es que soy algo más perezoso a la hora de comprarlo, no me gusta dejarlo en el maletero del coche más de lo necesario y cuando hago la compra los fines de semana la mayoría de veces aprovecho para salir a cenar después, así que prescindo de ciertos productos. Así que este será mi propósito culinario para la nueva temporada, hacer más pescado en casa.

Aquí os dejo un breve resumen de mi verano:


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