sábado, 24 de septiembre de 2016

Bares de barrio

Normalmente cada vez que escuchamos hablar de gastronomía se hace en referencia a grandes restaurantes, cocina de diseño y reputados chef, pero nada de ese mundo es cercano y cotidiano. No digo que esté mal ni mucho menos, pero a veces se le da demasiada importancia a las estrellas.

A todos nos gusta disfrutar de innovadoras creaciones, pero cada cosa tiene su momento y su lugar. Uno de los grandes placeres de la vida es comer en un ambiente cercano y cotidiano, y para eso qué mejor que hacerlo en los típicos bares de barrio, muchos de ellos injustamente menospreciados.

Platos como el chipirón plancha, el solomillo al whisky, el serranito o un plato de caracoles, alcanzan niveles de excelencia sólo en estos rincones escondidos entre placitas y portales de vecinos que nada tienen que ver con el turismo ni con las guías gastronómicas.

En algunos de estos bares se puede disfrutar a niveles estratosféricos porque para comer bien no hacen falta manteles de tela o cubertería labrada, simplemente que la comida sea buena y que esté bien cocinada y en pocos lugares se encuentra el toque casero como en los bares de barrio.

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